Tu altar personal

¡Conectate con tu intuición y creá tu altar personal!

Conectándote con tu intuición, armá una puerta hacia lo divino en cualquier rincón de tu casa.

Por: Soledad Simond, Revista OHLALA! Foto: de Magalí Saberián, Revista OHLALA! Altares realizados con objetos personales de y por Dalia Fernández Walker, FE

Altar ohlalero: Iemanjá

Ella es la diosa de la fertilidad, de las aguas dulces y saladas, es la versión africana de la Virgen Stella Maris. Es la energía del abrazo, de la conexión amorosa, de la femineidad, por eso en su día –2 de febrero– se le ofrece al mar o al río peines, labiales, flores, miel, frutas, caracoles a través de pequeñas barcazas.

NOTA:

Las energías encuentran su manera de materializarse. Cuando éramos chicas, por ejemplo, una poesía inspiradora en nuestra agenda o el póster de nuestro ídolo favorito eran símbolos que elegíamos, porque sin darnos cuenta siempre agrupamos los objetos que tienen una vibración especial para nosotras. Todo lo que nos representa o inspira se vuelve sagrado. Hoy, aunque sin buscarlo, la foto de tu abuela junto a una piedra que trajiste de un viaje, o esa estampita que pegaste en tu heladera también son también formas de altares, porque necesitamos un lugar donde proyectarnos, y eso es lo que sucede con las imágenes, es una manera de tener acceso a nuestro inconciente, al mundo de los sueños. No es casual que en varios países de Latinoamérica los llamen “portales”, porque son puertas hacia una dimensión intangible, pero a través de objetos bien concretos.

Esos espacios que espontáneamente se generan en nuestras casas, también podemos potenciarlos, darles un marco y enfocarlos para que “trabajen” para nuestros deseos. Por eso, compartimos con vos una guía bien práctica para que armes tu altar y recurras a él cuando necesites línea directa con tu interior.

¿Para qué?

Es tu rincón de sosiego, de descanso. De alguna manera, es como tener tu mini templo. Es tomar conciencia de que la espiritualidad no está afuera, si no en tu propia casa, adentro tuyo, porque la fe la llevamos puesta, ¿no es cierto? Pero a su vez, muchas veces nos resulta polémico y un poco desafiante crear estos espacios, porque implican directamente una entrega. Un altar es reconocer que hay algo mayor, una fuerza divina, a la que elegimos honrar y recordar diariamente. Si observás, el sólo hecho de inclinar tu cabeza en postura de oración simboliza una suerte de rendición, y no todo el mundo está preparado para ese momento, donde tu mente se acerca al corazón. Elegir a conciencia instalar un altar, es un salto de fe, donde no sólo estás diciendo “sí, yo creo”, sino que también lo estás exponiendo, indica un mayor compromiso con vos, pero también con tus creencias. 

¿Dónde ubicarlo?

Un altar puede ir en cualquier lugar, hay personas que tienen un Buda al lado de la pileta, por ejemplo (sí, esto también está invocando algo, no es un mero objeto decorativo), entonces va a depender de qué tipo de altar sea. Hay altares que funcionan más como diarios íntimos, donde guardás imágenes, palabras y objetos muy sagrados e íntimos que reflejan tu devoción, entonces lo más probable es que te sientas cómoda ubicándolo en algún lugar más privado, como tu cuarto, por ejemplo. Incluso, hay algunos que vienen con puertitas, como una suerte de relicario, que se cierra cuando “descansa”, porque vas a ver que estos espacios cumplen el objetivo de trabajar para vos. Pero también, pueden ser altares más públicos, que sientas que son inspiradores también para otros. Por ejemplo, algunos se sienten cómodos poniendo alguna imagen sagrada a la entrada de sus casas, como una forma de protección, o también armando uno en su oficina, con una estampita que lo tranquilia de San Expedito, el santo de las causas justas y urgentes. Una vez más, hay que escuchar qué es lo que uno y el espacio necesita, porque eso que está ahí, enfrente tuyo en tu escritorio o en la mesita de luz, tiene un sentido.

Los 4 elementos

Lo primero que tenés que saber es que no hay reglas para un altar. La clave es confiar en tu intuición y ser genuina con las imágenes y objetos que elijas poner, si hay algún elemento que te hace ruido, simplemente obvialo. Como todo en la vida, vos le das el poder a las cosas. Entonces, si del Gauchito Gil sólo sabés que se viste de rojo y es el nuevo “santo” cool, tal vez no sea el indicado para invitarlo a tu altar, pero si en cambio desde siempre tenés una conexión fuerte con la Virgen, ella es la indicada. Aunque tampoco es indispensable encontrar una imagen religiosa o pagana que te represente, también puede ser la foto de algún ser querido que se murió y sentís que su energía te acompaña y te cuida, o la foto de tu Maestro espiritual, aunque esté vivo, o un libro sagrado. Un altar siempre es a medida, y a la vez hay una receta poderosa ideal para empezar: que estén presentes los cuatro elementos.

–       Fuego: se representa con las velas, en general, para todos los días, se usan blancas. Es una forma de honrar, de gradecer, pero también de “limpiar”, quemar lo que ya no sirve. El fuego simboliza la transformación de la forma, tiene el poder de quemar una casa en segundos y, a su vez, de cocinar tu comida.

–        Agua: se puede poner un frasquito con agua simplemente, pero lo ideal es que se sea agua bendita, no simplemente de la canilla, si no puede ser agua bendita o mineral que le pongas una intención.

–       Tierra: si sumás un puñado de flores o el gajo de alguna planta en agua, o alguna o varias piedras, tenés el elemento tierra.

–       Aire: Los sahumerios, los hornitos con esencias, o los sahumadores, donde quemás hierbas, agregan los aromas a través del aire. Siempre elegí los que sean de buena calidad.

¿Cómo interactuar con el altar?

Este espacio que armaste no es fijo, puede ir nutriéndose o rearmándose, porque quizás algo ya no te identifica más, ¡por eso está bueno limpiarlo de vez en cuando! Los altares, hay que decirlo, son juntaderos de mugre, y es una buena excusa pasar un trapito, limpiar los objetos, cambiar la flor, porque eso te permite reacomodar la energía y reelegir el espacio. ¿Qué hacer con o en él? Lo que sientas, para muchos es un lugar donde dejar intenciones, entregar los miedos, donde se puede llorar, rezar, agradecer. Incluso, al ser un lugar sagrado, también podemos guardar algún objeto preciado o dejar ese libro inspirador que estás leyendo para que siga trabajando su conocimiento en vos. Eso sí, la frecuencia con la que te dediques a tu altar, será directamente proporcional a los resultados. La disciplina siempre es el camino para profundizar, pero siempre a nuestro tiempo, cuando queramos que se abra la puerta.

TESTIMONIOS:

¿Qué significa tu altar para vos?

Ailin Rey
29 años, música de la banda Shona.

“Mi altar es un lugar sagrado y muy íntimo dentro de mi casa. Me alivia tener ese espacio, donde me acerco a prender una vela cada vez que necesito resolver una situación o encontrar la calma interior. Allí se encuentran y potencian todas mis creencias, mis aliados espirituales y mi fe. Agradezco y amo mi altar.”

Isabel di Campello

27 años, artista

“Es un espacio de comunión con todas las formas: lo bendito, celestial, mundano, oscuro y así… como partes también de mi. Sentir de a ratos que el todo me habita y que soy parte de este gran todo. Agradezco lo que creo obvio y lo que me es un misterio, y me rindo ante la inmensidad a la que llamo Dios.”

Juana Peralta Ramos
36 años, artista

“Es un lugarcito que simboliza algo muy inmenso. Si la casa es uno; el altar seria el lugar que le damos adentro al Infinito y a la magia para que sea posible cada día. Todo lo que ahí se posa es un símbolo tangible: ofrendas, cartas, tesoritos, flores, velas, perfumes, santos, piedras… Una forma bella y visible de rezar.”

ELEMENTOS QUE NO PUEDEN FALTAR EN TU ALTAR:

FOTOS 1: VELASLas velas son un elemento fundamental en el altar. Usá el color y la forma según lo que estés necesitando intencionar. Por ejemplo: violeta para transmutación, rosa para el amor, 7 colores para pasar por las 7 vibraciones. Las formas tambien ayudan para repsentar lo que estamos buscando: El puño para la fuerza, el corazón para la apertura de este centro energético, la pirámide para materializar. Recomendamos escribir tu nombre y fecha de nacimiento en la vela para que, al encenderla, el fuego ayude a transmutar tu energía más directamente. Representan el elemento fuego.

FOTO 2: SAHUMERIOS Y HIERBAS:Las pastas alquimicas y hierbas que pueden quemarse con carboncitos y los sahumerios pueden usarse encendidos como ofrendas en el altar. También sirven como herramientas de limpieza y purificación de energías de este espacio y del resto del hogar. Podés pasarlas por toda tu casa, especialmente por los rincones y cerca de las paredes y dejar que terminen de quemarse en el altar. Recomendamos para quemar: lavanda, mirra, incienso, palosanto, alcanfor. Representan el elemento aire.

FOTO 3: CRISTALES Y PIEDRAS SEMIPRECIOSASLos cristales tienen energía por que provienen del centro de la tierra. Almacenan en su memoria toda la fuerza de la creación y de las entrañas del planeta. Los cristales llenan de color y energía a tu altar. Podés elegir el cristal más indicado para vos según lo que necesites trabajar: recomendamos amatista para transmutación, citrino para creatividad, cuarzo cristal para luz y pureza y turmalina negra para absorber la energía negativa. Los cristales al ser minerales representan el elemento tierra.

FOTO 4: IMÁGENES Las imágenes en el altar también son muy importantes: ayudan a invocar un tipo de energía. Puede ser un santo, una deidad, o un animal. Lo importante es sentir que la energía que desprende y emite esa imagen te representa y tenga que ver con lo que estás necesitando en ese momento. Es importante investigar sobre la historia y el significado de la imagen antes de utilizarlas, ya que su energía convoca mucha fuerza. Vale mezclar distintas religiones, si en nuestro interior conviven, también pueden convivir en el altar. FOTO 5: AGUA Y PLANTASEl agua da vida y purifica nuestro altar. Muchas veces también es utilizada como ofrenda para ciertas deidades. Podés colocar una planta en agua, y de este modo tendrás el elemento tierra y agua juntos en convivencia. Las plantas son seres vivos que ayudan a mantener el altar limpio y con energía nueva. Las plantas absorben la energía negativa y la trabajan. Sugerimos que no sean cactus con pinches, y si plantas con flores, o formas redondeadas. Para conmemorar días especiales, pueden ofrendarse en el altar ramos de flores del color del santo o la deidad. También se utilizan flores como ofrenda y a modo de agradecimiento.

RECUADRO IEMANJA:“ Un día encontré en una feria extrañísima una estatua de esta mujer con vestido celeste. Estaba con mi mamá (no es casual, ya que Iemanjá está muy relacionada con el vínculo materno) y ella me preguntó si quisiera que ella me la regale. ¡Ninguna de las dos sabíamos quién era! Le dije que sí. Y así Iemanja llegó a mi vida para no irse nunca más. Cuando la tuve en mis manos empecé a investigar sobre ella, me acompañó desde los comienzos de mi camino y espiritual y aún sigue a mi lado. Iemanja es la diosa de las aguas, de la femineidad y de la fertiilidad. Todos los años, el dos de Febrero, día en el que se la conmemora, junto todas las iemanjas que hay en mi casa, y le hago un altar especial con ofrendas. Le pido lo que necesito y agradezco todo lo que la vida me da. Ella siempre me cumple. Cuando miro el mar, a veces la visualizo como un ser gigante que emerge desde el horizonte. Si estoy en el río, por ejemplo en el Delta, hago ofrendas con flores y hoojas para que se las lleve la corriente. Iemanja habita en mi interior, es mi energía femenina, mi bruja, mi poder de mujer, al cuál me conecto a través de la imagen de la señora de vestido celeste. Siento que tengo un vínculo muy profundo con esta energía, y cuando alguien viene a FE en busca de reforzar su femineidad, el amor, o la fecundidad, les sugiero que se lleven una iemanja que de seguro no les va a fallar si saben como conectarse con ella”